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Principios

Principios

Tres reglas. Aplícalas en cada actividad diaria.

1. El vínculo es la clave

Antes de cualquier recompensa primaria, el perro interactúa contigo.

Una recompensa primaria es cualquier cosa que el perro desea por naturaleza: comida, agua, el olor de un árbol durante un paseo, un juguete, pasar por una puerta.

La mayoría de los dueños las dan libremente. El perro las obtiene sin prestar atención al dueño. Así que el dueño no se vuelve más valioso.

La solución: colócate frente a la recompensa. Interacciones pequeñas solamente.

Ejemplos:

  • Comida. Da de comer con la mano, una pieza a la vez. El perro come estando cerca de ti, mirándote.
  • Paseo. Cuando el perro tira hacia un olor, detente. Espera. Cuando el perro te mira o regresa, camina hacia el olor juntos.
  • Puerta. Antes de que la puerta se abra, el perro se sienta o te mira. Luego, la puerta se abre.
  • Juego. Tú inicias el juego. Tú terminas el juego. El perro te pide a ti, no al juguete.

Empieza pequeño. Añade pasos con el tiempo. No bloquees la recompensa, simplemente regúlala.

2. El perro elige

El perro debe poder elegir. Incluso cuando quieres un comportamiento, el perro debería elegir hacerlo.

Esto suena lento. No lo es. Un perro que elige aprende más rápido y recuerda más tiempo que un perro que es forzado.

Cómo aplicarlo:

  • Espera. No atraigas con comida. No empujes ni tires del cuerpo.
  • Haz que la elección correcta sea fácil. Haz que la elección incorrecta sea inofensiva pero sin recompensa.
  • Cuando el perro elige bien, la recompensa ocurre.
  • Cuando el perro elige otra cosa, no pasa nada. Sin enojo. Sin comida. Intenta de nuevo más tarde.

Para cosas que al perro no le gustan (corte de uñas, baños), aún así deja que el perro elija. Detente cuando el perro diga que pare. Intenta de nuevo. El perro aprende que es seguro participar.

Un perro que sabe que puede irse se quedará más tiempo.

3. Reglas sobre elogios y castigos

Los elogios y castigos son señales fuertes. Despiertan al perro. No siempre enseñan.

Las reglas son silenciosas. El perro las aprende por repetición. Con el tiempo, el perro no piensa en ellas. Así es como funciona la vida.

Vives muchas reglas sin pensar. Te detienes en los semáforos rojos. Esperas en la fila. Comes con utensilios. Nadie te elogia por esto. Nadie te castiga. Son parte del día.

Tu perro puede tener el mismo tipo de reglas.

Cómo establecer una regla:

  1. Elige un comportamiento. Hazlo específico. "Sentarse antes de que se abra la puerta."
  2. Aplícalo cada vez. Sin excepciones.
  3. Si el perro no lo hace, lo siguiente no sucede. La puerta permanece cerrada.
  4. Repite durante una o dos semanas. La regla se establece.
  5. No lo elogies después de que se haya establecido. Ahora es la base, no un truco.

Una casa con tres a cinco reglas claras es más tranquila que una casa con elogios y correcciones constantes.

Cómo se integran los principios

  • El vínculo decide dónde el perro te encuentra.
  • La elección decide cómo responde el perro.
  • Las reglas deciden en qué puede confiar el perro.

En cada actividad diaria — alimentación, necesidades, paseo, cuidado, modales, juego — verás los tres en acción.